/ 88- 4º Parte: El Regreso
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llevó las aceitunas a almería
cruzó el Sájara
y cosechó en los pueblos africanos
su resistencia eterna a dolor y barbarie
con música y color, canto, alegría.
se hizo a la mar y vino a américa
y replantó la resistencia eterna
en nuestras tierras

la esperanza es un barco
que largó a navegar
hacia el futuro
en el mar sin orillas de la vida
para sembrar el horizonte

hilvana las palabras y los actos
aguarda en las esquinas
jugando a la rayuela
iverna en cada invierno de la vida
y renace en cada “primavera
con una esquina rota”

la esperanza es la eterna compañera
del hombre que trabaja

21 / palabras para mi hija
En el día de su cumpleaños el 20-10-88 la vida

es una sucesión
de complejos e infinitos laberintos

por donde vamos

perdiendo todo
y encontrando todo

22 / “Reportaje al pie del patíbulo”
Julius Fucik

“Lo repito una vez más: hemos vivido para la alegría, por la alegría hemos ido al combate y por ella morimos. Que la tristeza jamás vaya unida a nuestro nombre".

Introducción (de Gusta Fuciková, esposa de Julius Fucik)

“En el campo de concentración de Ravensbruk, mis compañeros de prisión me comunicaron que mi marido, Julius Fucik, había sido condenado a muerte el 25 de agosto de 1943 por el tribunal nazi de Berlín.
Las preguntas referentes a su suerte ulterior han resonado como un eco vano a lo largo de los altos muros del campo.
Después de la derrota de la Alemania hitlerista, en mayo de 1945, fueron liberados de las prisiones y de los campos de concentración los prisioneros que los fascistas no tuvieron tiempo de matar o de torturar hasta la muerte. Yo tuve la suerte de contarme entre los liberados. He vuelto a mi patria libre. He buscado los rastros de mi marido. He hecho como otros miles y miles que buscaban y buscan aún su marido, su mujer, sus hijos, sus padres y madres deportados por los ocupantes alemanes, en alguno de sus innumerables lugares de tortura.
Supe que Julius Fucik había sido ejecutado en Berlín el 8 de septiembre de 1943, quince días después de ser condenado.
Supe también que Julius Fucik había escrito en la prisión de Pankrác. Fue su guardián, A. Kolinsky, quien le facilitó los medios de hacerlo, llevándole a la celda el papel y lápiz necesarios. Fue él también quien se llevó a escondidas las hojas del manuscrito redactado en la prisión.
Tuve una entrevista con ese guardián. Poco a poco recibí todo lo que Julius Fucik escribió en su celda de Pankrác. Las hojas, numeradas, estaban ocultas en casas de distintas personas y en diferentes lugares; las he reunido y hoy las presento al lector. Es la última obra de Julius Fucik”
Texto provisto por Viviana junto a las palabras de Julius Fucik de la página 7 de este libro

 
 
 
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